¿Quién ha dicho que ir con niños a un safari es incompatible?
Muchos niños hemos soñado con ser pequeños exploradores, enfrentarnos a animales peligrosos y sobrevivir en la jungla.
Hay varias razones para afirmar que ir de safari en familia, puede ser una experiéncia única y enriquecedora.
Un safari se desarrolla en plena naturaleza salvaje y es una oportunidad de oro para ver a los animales en su hábitat, podrán aprender sobre sus costumbres y su comportamiento insitu, sobre el terreno.
¿Quién no conoce la película del Rey León? Se puede aprender y disfrutar a la vez con sencillos juegos, y los peques seguro que adivinarán los nombres ya que en Swahili muchos de ellos son iguales que en la película, para los niños mayores se les puede dar charlas explicativas sobre como cazan, se enfadan o se alimenta el gran protagonista de la sabana, «Simba».
El acercamiento a otras culturas, como pueden ser los maasais. es otro motivo más para ir de safari con los peques.
Como siempre ocurre en Africa, se mezclan muchas sensaciones y emociones, momentos para compartir en familia y aprender todos juntos, la alegría desbordante cuando ves un elefante por primera vez o la tristeza incontrolada cuando ves a un león que consigue su presa. Estas son las leyes de la sabana.
En definitiva, se trata de un aprendizaje continuo, de forma divertida, del que los niños saldrán con mucha más experiencia vital.
Existen alojamientos diseñados especialmente para ellos, con áreas para niños, actividades y safaris a pie para que sigan aprendiendo de este hermoso continente de una forma amena y especial.
Cachorrito de león

Cachorrito de león en Masai Mara

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